The Night
Ángeles de la Noche
Esta llorando, sola, en la sucia bañera con el grifo echando agua sin cesar, en un hostal de las afueras de una ciudad que ya casi no conoce, que le ha dado la espalda, de hecho ni siquiera se conoce a si misma. Esta reclinada con la cabeza encima del filo de la bañera, el agua comienza a caer fuera de la bañera, y a formar un charco que se extiende hacia la puerta del baño, mira la cuchilla, no ve en ella una forma de muerte, sino mas bien un alivio, una forma de salvar su vida del sufrimiento, llora, y sus lagrimas resbalan por su pecho hasta llegar al pezón formando una gota que cae al agua, hace un movimiento rápido, será salvada por ella, su sufrimiento acabara en cuanto todo esto solo sea un sueño.
El agua se vuelve roja, es un color agradable, el suelo también comienza a enrojecer, ella mira el color que esta tomado su vida, es agradable de ver, siente como todo acaba, que su sufrimiento se desliza de ella entre los dedos de sus manos, y entonces deja de llorar, y sonríe, ya no tiene miedo, todo se vuelve normal, mejor. Todo acabara en minutos y sonríe.
Cuando mira por ultima vez a la puerta ve la habitación encharcada de un dulce rosa difuminando la sangre con el agua, ella piensa en el vino que tomo en su primera cita, y sonríe, ya no tiene miedo, ni sufrimiento.
Entonces aparece en la habitación, flotando, bella como una puesta de sol, con cabellos rubios, piel blanca como si fuera un ángel, aunque no lo es, se acerca, y sonríe, ya no sufre ni llora, es el momento mas bello de su vida, el mas agradable, se acerca y le acaricia la cara, no es fría, al menos ella no la nota fría, mas bien la nota cálida y la espera con agrado. Y le besa en la boca. Es un beso lento y pausado, echa la cabeza hacia tras, descansa, por fin, Buscando la paz de la muerte.
En ese momento, por el espejo del baño se ve una imagen espectral, se ve una puerta oscura, de la que sale una figura, entre las sombras, mientras la chica esta esperando su muerte lo que le llega es una vida no deseada. El extraño hombre apunta con una pistola, en la que se ve la palabra “FE” grabada, a la dama muerte. Esta mira el cañón de la pistola, y enoja las cejas.
¿¿Que intentas hacer con esto Iago?? - dice la dama muerte con un tono muy enojado -
Esta mujer no responde solamente por su vida - Dice el extraño ser al que la dama muerte a llamado Iago - tiene un ser inocente en su vientre, que no es culpable de los pecados y frustraciones de su futura madre.
¿Sabes lo que ese niño del que hablas hará? - Replica la dama muerte, mirando ya a la chica, que no sumara más de 19 años - este ser traerá la desgracia a mucha gente, un hecho que se puede evitar si esta noche muere junto a su madre.
¿Sabe la chica que esta embarazada? - pregunta Iago.
No. No lo sabe, ni lo sabrá. - la dama muerte esta mirando de nuevo el cañón de la pistola - esta chica debe morir, aquí y ahora.
Me temo que no puede dejar que lo hagas, si ese chico ha de ser malo, ya se vera en su día, pero tiene el derecho de nacer y crecer.- Dice Iago, Apretando la pistola aún mas que antes - Y morirá de mis manos si el chico como dices es un problema que yo deba solucionar.
No puedes hacer esto, yo no respondo ante ti ni ante nadie - protesta la dama muerte, mas enojada que nunca y transformando su bella cara en hueso mas viejo que el tiempo - además ¿¿como me lo impedirás???
Bueno, podemos intentar ver si la muerte puede morir - dice Iago, en tono jocoso - tuya es la decisión.
La dama muerte mira a la chica, después mira el vientre y de nuevo a la pistola, hace un gesto de desaprobación, y luego uno de resignación, y por fin se dispone a hablar.
Tu te encargaras de vigilarlo, y en caso de que suceda lo que sé va suceder, tendrás que matarlo - Dice la dama muerte, ya incorporada y mirando de cara al extraño personaje - Serás responsable de el y de sus actos.
No has de decirlo, si el chico se tuerce no podrá esconderse de mi - replica Iago, guardando su arma en la parte trasera del pantalón, donde tiene otra pistola, con dos fundas entrecruzadas, formando una X. - Morirá si lo merece.
La dama muerte, sonríe, ya ha relajado los músculos de la cara y se encuentra elevada sobre Iago, flota con el vestido como si fuera una cortina que esta siendo zarandeada por el viento.
Pues entonces, considérate su salvador - Y la dama muerte se desvanece.
Han quedado solos en el cuarto de baño, Iago esta sobre el charco de agua enrojecida por la sangre, la mira y no deja de pensar si habrá hecho lo correcto, no puede imaginar que habrá visto la Dama muerte para pensar en venir a buscar a una chica de 19 años. Pero ya no tiene importancia.
Con suavidad le acaricia la cara, con la misma mano con la que antes sujetaba el arma, es un leve roce, ella ni lo nota, después, cierra el grifo que seguía abierto y que ya casi había inundado la totalidad de la habitación del hostal.
Después, cogiendo el brazo derecho de la chica pasa el dedo pulgar por la herida abierta en la muñeca, que aun manaba sangre, se cierra, en ese momento la muchacha se estremece con un frío golpe en el pecho, luego coge el brazo izquierdo y realiza el mismo gesto, devolviendo el estremecimiento al cuerpo de la moribunda que en este momento a sellado su sentencia de vida, a la que creía haber puesto fin con dos gestos de una cuchilla.
Cogiéndola, y sacándola de la bañera se da la vuelta y sale a la habitación, no presta atención a la ropa de la chica, en lugar de esto, la deja en cama tendida con suavidad, y se dirige al guardarropa y coge una toalla grande de baño, le envuelve con ella. Se incorpora y se pone ante la puerta de la habitación.
Dice - Puerta - en este momento se abre ante él una puerta oscura, en la que se introduce con la muchacha, y piensa, que nunca había utilizado las puertas oscuras con un ser humano.
En el Hospital San Carlos en la zona de urgencias ha sido una noche movida, una rotura de tabique nasal causado por un supuesto golpe al caer por la escalera, pobre mujer, una sobredosis de un hombre al que se puede ver muy a menudo pidiendo en semáforos y vendiendo pañuelos de papel, ataque al corazón, resfriados, así hasta mas de las 7 de la mañana pero no están preparados para ver lo que en ese momento ocurre.
Justo en la puerta de urgencia se habré la puerta, de la que sale Iago, con la chica en brazos, chorreando agua enrojecida, colocándola en una camilla que hay junto a la puerta oscura se dirige al mostrador.
Necesita Sangre, - Dice Iago, mirando directamente a los ojos de un celador, que aun no se cree lo que acaba de ver, y no hace mas que mirar al extraño hombre y a su puerta - Es urgente.
El celador, sigue atónito, mirando la puerta oscura, como si fuera la entrada del mismo infierno. En ese momento la chica hace un gesto de convulsión y comienza a temblar.
Iago mira al celador y dice - ¿Me esta oyendo? Que es una urgencia, esa chica esta casi desangrada, necesita sangre ya. - y al ver que el celador no le presta atención le coge del pelo de la cabeza y lo levanta hacia el, colocando su cara a la misma altura de su cara quedando mirándose cara a cara.
¿Te gusta la puerta, Capullo? - dice Iago
No señor, nunca había visto nada igual en mi vida. - Dice el celador que ya no mira la puerta si no que esta pendiente solamente de Iago, que ha conseguido, que el celador le preste atención.
Bien, pues si no quieres entrar en ella y descubrir lo que es el verdadero dolor, hazme caso - En esta ocasión Iago esta mas relajado, como controlando la situación y sus sentimientos - Esta chica, esta casi desangrada, necesita sangre inmediatamente, así que ayúdala.
Iago mira hacia tras, a la chica, suelta al celador, y se dirige a la puerta oscura, mientras se desvanece por la puerta no deja en ningún momento de mirar a la muchacha, que esta siendo atendida ya por el equipo medico. Y desaparece.
FIN
Ángeles de la Noche
Esta llorando, sola, en la sucia bañera con el grifo echando agua sin cesar, en un hostal de las afueras de una ciudad que ya casi no conoce, que le ha dado la espalda, de hecho ni siquiera se conoce a si misma. Esta reclinada con la cabeza encima del filo de la bañera, el agua comienza a caer fuera de la bañera, y a formar un charco que se extiende hacia la puerta del baño, mira la cuchilla, no ve en ella una forma de muerte, sino mas bien un alivio, una forma de salvar su vida del sufrimiento, llora, y sus lagrimas resbalan por su pecho hasta llegar al pezón formando una gota que cae al agua, hace un movimiento rápido, será salvada por ella, su sufrimiento acabara en cuanto todo esto solo sea un sueño.
El agua se vuelve roja, es un color agradable, el suelo también comienza a enrojecer, ella mira el color que esta tomado su vida, es agradable de ver, siente como todo acaba, que su sufrimiento se desliza de ella entre los dedos de sus manos, y entonces deja de llorar, y sonríe, ya no tiene miedo, todo se vuelve normal, mejor. Todo acabara en minutos y sonríe.
Cuando mira por ultima vez a la puerta ve la habitación encharcada de un dulce rosa difuminando la sangre con el agua, ella piensa en el vino que tomo en su primera cita, y sonríe, ya no tiene miedo, ni sufrimiento.
Entonces aparece en la habitación, flotando, bella como una puesta de sol, con cabellos rubios, piel blanca como si fuera un ángel, aunque no lo es, se acerca, y sonríe, ya no sufre ni llora, es el momento mas bello de su vida, el mas agradable, se acerca y le acaricia la cara, no es fría, al menos ella no la nota fría, mas bien la nota cálida y la espera con agrado. Y le besa en la boca. Es un beso lento y pausado, echa la cabeza hacia tras, descansa, por fin, Buscando la paz de la muerte.
En ese momento, por el espejo del baño se ve una imagen espectral, se ve una puerta oscura, de la que sale una figura, entre las sombras, mientras la chica esta esperando su muerte lo que le llega es una vida no deseada. El extraño hombre apunta con una pistola, en la que se ve la palabra “FE” grabada, a la dama muerte. Esta mira el cañón de la pistola, y enoja las cejas.
¿¿Que intentas hacer con esto Iago?? - dice la dama muerte con un tono muy enojado -
Esta mujer no responde solamente por su vida - Dice el extraño ser al que la dama muerte a llamado Iago - tiene un ser inocente en su vientre, que no es culpable de los pecados y frustraciones de su futura madre.
¿Sabes lo que ese niño del que hablas hará? - Replica la dama muerte, mirando ya a la chica, que no sumara más de 19 años - este ser traerá la desgracia a mucha gente, un hecho que se puede evitar si esta noche muere junto a su madre.
¿Sabe la chica que esta embarazada? - pregunta Iago.
No. No lo sabe, ni lo sabrá. - la dama muerte esta mirando de nuevo el cañón de la pistola - esta chica debe morir, aquí y ahora.
Me temo que no puede dejar que lo hagas, si ese chico ha de ser malo, ya se vera en su día, pero tiene el derecho de nacer y crecer.- Dice Iago, Apretando la pistola aún mas que antes - Y morirá de mis manos si el chico como dices es un problema que yo deba solucionar.
No puedes hacer esto, yo no respondo ante ti ni ante nadie - protesta la dama muerte, mas enojada que nunca y transformando su bella cara en hueso mas viejo que el tiempo - además ¿¿como me lo impedirás???
Bueno, podemos intentar ver si la muerte puede morir - dice Iago, en tono jocoso - tuya es la decisión.
La dama muerte mira a la chica, después mira el vientre y de nuevo a la pistola, hace un gesto de desaprobación, y luego uno de resignación, y por fin se dispone a hablar.
Tu te encargaras de vigilarlo, y en caso de que suceda lo que sé va suceder, tendrás que matarlo - Dice la dama muerte, ya incorporada y mirando de cara al extraño personaje - Serás responsable de el y de sus actos.
No has de decirlo, si el chico se tuerce no podrá esconderse de mi - replica Iago, guardando su arma en la parte trasera del pantalón, donde tiene otra pistola, con dos fundas entrecruzadas, formando una X. - Morirá si lo merece.
La dama muerte, sonríe, ya ha relajado los músculos de la cara y se encuentra elevada sobre Iago, flota con el vestido como si fuera una cortina que esta siendo zarandeada por el viento.
Pues entonces, considérate su salvador - Y la dama muerte se desvanece.
Han quedado solos en el cuarto de baño, Iago esta sobre el charco de agua enrojecida por la sangre, la mira y no deja de pensar si habrá hecho lo correcto, no puede imaginar que habrá visto la Dama muerte para pensar en venir a buscar a una chica de 19 años. Pero ya no tiene importancia.
Con suavidad le acaricia la cara, con la misma mano con la que antes sujetaba el arma, es un leve roce, ella ni lo nota, después, cierra el grifo que seguía abierto y que ya casi había inundado la totalidad de la habitación del hostal.
Después, cogiendo el brazo derecho de la chica pasa el dedo pulgar por la herida abierta en la muñeca, que aun manaba sangre, se cierra, en ese momento la muchacha se estremece con un frío golpe en el pecho, luego coge el brazo izquierdo y realiza el mismo gesto, devolviendo el estremecimiento al cuerpo de la moribunda que en este momento a sellado su sentencia de vida, a la que creía haber puesto fin con dos gestos de una cuchilla.
Cogiéndola, y sacándola de la bañera se da la vuelta y sale a la habitación, no presta atención a la ropa de la chica, en lugar de esto, la deja en cama tendida con suavidad, y se dirige al guardarropa y coge una toalla grande de baño, le envuelve con ella. Se incorpora y se pone ante la puerta de la habitación.
Dice - Puerta - en este momento se abre ante él una puerta oscura, en la que se introduce con la muchacha, y piensa, que nunca había utilizado las puertas oscuras con un ser humano.
En el Hospital San Carlos en la zona de urgencias ha sido una noche movida, una rotura de tabique nasal causado por un supuesto golpe al caer por la escalera, pobre mujer, una sobredosis de un hombre al que se puede ver muy a menudo pidiendo en semáforos y vendiendo pañuelos de papel, ataque al corazón, resfriados, así hasta mas de las 7 de la mañana pero no están preparados para ver lo que en ese momento ocurre.
Justo en la puerta de urgencia se habré la puerta, de la que sale Iago, con la chica en brazos, chorreando agua enrojecida, colocándola en una camilla que hay junto a la puerta oscura se dirige al mostrador.
Necesita Sangre, - Dice Iago, mirando directamente a los ojos de un celador, que aun no se cree lo que acaba de ver, y no hace mas que mirar al extraño hombre y a su puerta - Es urgente.
El celador, sigue atónito, mirando la puerta oscura, como si fuera la entrada del mismo infierno. En ese momento la chica hace un gesto de convulsión y comienza a temblar.
Iago mira al celador y dice - ¿Me esta oyendo? Que es una urgencia, esa chica esta casi desangrada, necesita sangre ya. - y al ver que el celador no le presta atención le coge del pelo de la cabeza y lo levanta hacia el, colocando su cara a la misma altura de su cara quedando mirándose cara a cara.
¿Te gusta la puerta, Capullo? - dice Iago
No señor, nunca había visto nada igual en mi vida. - Dice el celador que ya no mira la puerta si no que esta pendiente solamente de Iago, que ha conseguido, que el celador le preste atención.
Bien, pues si no quieres entrar en ella y descubrir lo que es el verdadero dolor, hazme caso - En esta ocasión Iago esta mas relajado, como controlando la situación y sus sentimientos - Esta chica, esta casi desangrada, necesita sangre inmediatamente, así que ayúdala.
Iago mira hacia tras, a la chica, suelta al celador, y se dirige a la puerta oscura, mientras se desvanece por la puerta no deja en ningún momento de mirar a la muchacha, que esta siendo atendida ya por el equipo medico. Y desaparece.
FIN
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